La influenza es una infección viral aguda de las vías respiratorias. Aunque en la mayoría de las personas es leve, puede complicarse seriamente en niños pequeños, adultos mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas. La vacunación anual es la medida más eficaz para prevenir sus formas graves, las hospitalizaciones y las muertes asociadas.
1. ¿Qué es la influenza?
La influenza, comúnmente llamada “gripe”, es causada por los virus de la influenza, principalmente de los tipos A y B, que afectan la nariz, la garganta, los bronquios y, en algunos casos, los pulmones. Se transmite de persona a persona a través de las gotículas y aerosoles que una persona infectada expulsa al toser, estornudar o hablar, y también al tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a la boca, la nariz o los ojos.
Una persona puede contagiar desde un día antes de presentar síntomas y hasta 5 a 7 días después; los niños y las personas con defensas bajas pueden hacerlo durante más tiempo.
Los síntomas suelen aparecer de forma súbita, entre 1 y 4 días después del contagio, e incluyen:
- Fiebre, habitualmente de 38 °C o más, acompañada de escalofríos.
- Tos seca y dolor de garganta.
- Dolor de cabeza y dolores musculares o articulares.
- Congestión o secreción nasal.
- Cansancio y malestar general intensos.
- En niños, también pueden presentarse vómitos o diarrea.
La fiebre y los dolores suelen ceder en 3 a 7 días, aunque la tos y el cansancio pueden durar dos semanas o más. A diferencia del resfriado común —que empieza de forma gradual y con síntomas leves—, la influenza comienza de golpe, obliga a guardar reposo y puede provocar complicaciones graves.
2. ¿Por qué es un riesgo en Ecuador?
En el país circulan al mismo tiempo varios virus respiratorios: los subtipos de influenza A(H1N1)pdm09 y A(H3N2), la influenza B, el virus sincitial respiratorio (VSR) y el SARS-CoV-2. Según el Ministerio de Salud Pública (MSP), se espera un aumento de casos en dos épocas del año: de agosto a noviembre y de noviembre a marzo, esta última considerada la temporada de influenza estacional.
Las complicaciones más frecuentes son la neumonía —causada por el propio virus o por una infección bacteriana añadida—, la bronquitis, la sinusitis y la otitis media en niños. La influenza también puede descompensar enfermedades crónicas como el asma, la EPOC, la diabetes o la insuficiencia cardíaca y, con menor frecuencia, causar miocarditis (inflamación del corazón), encefalitis o miositis (inflamación muscular). En los casos más severos requiere hospitalización y puede ser mortal.
3. La vacuna: tu mejor protección
La influenza no es un simple resfriado: puede interrumpir tus planes, tu trabajo y la tranquilidad de tu hogar. La vacuna contra la influenza estacional es la herramienta más eficaz para prevenir complicaciones graves, reducir el riesgo de hospitalización y proteger a quienes más amas.
En Centrales Médicas Veris, tu salud y tu tiempo son nuestra prioridad. Al vacunarte con nosotros recibes una vacuna con registro sanitario vigente, conservada en cadena de frío, y una experiencia médica que te acompaña:
● Atención ágil y sin complicaciones: agenda tu cita fácilmente desde nuestra app o sitio web y organízate sin largas esperas.
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● Respaldo profesional confiable: la vacuna es aplicada por personal de enfermería calificado, que antes verifica tu estado de salud y descarta contraindicaciones.
● Historial clínico integrado: tu registro de vacunación queda guardado en tu expediente digital de Veris, siempre accesible cuando lo necesites.
4. ¿Por qué aplicarse cada año?
Por dos razones. Primero, los virus de la influenza cambian constantemente, por lo que la composición de la vacuna se actualiza cada temporada según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Segundo, la protección que genera la vacuna disminuye con el paso de los meses.
El organismo tarda alrededor de dos semanas en producir defensas después de la vacunación; por eso, lo ideal es vacunarse antes de que aumenten los casos.
5. ¿Es segura?
Sí. La vacuna inyectable no puede causar influenza, porque contiene virus inactivados (muertos) o fragmentos de ellos, que no tienen capacidad de producir la infección. Puede generar efectos leves y pasajeros, como dolor, enrojecimiento o hinchazón en el sitio de aplicación y, en algunas personas, febrícula, dolor muscular o cansancio durante uno o dos días. Las reacciones alérgicas graves son muy poco frecuentes.
Antes de vacunarte, informa al personal de salud si alguna vez tuviste una reacción alérgica grave a una dosis previa o si tienes alergia al huevo; en la gran mayoría de los casos, esta última no impide vacunarse.
Ninguna vacuna ofrece una protección del 100 %, pero incluso si una persona vacunada se contagia, la enfermedad suele ser más leve y con menor riesgo de complicaciones.
6. Medidas adicionales de prevención
- Lávate las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, o usa alcohol en gel.
- Cúbrete la boca y la nariz con un pañuelo desechable o con el pliegue del codo al toser o estornudar.
- Usa mascarilla si tienes síntomas respiratorios y en lugares concurridos o centros de salud durante la temporada de mayor circulación.
- Ventila los espacios cerrados.
- Si estás enfermo, quédate en casa y evita el contacto con personas de riesgo hasta que pasen al menos 24 horas sin fiebre, sin necesidad de medicamentos para bajarla.
- No te automediques: los antibióticos no actúan contra los virus y su uso innecesario favorece la resistencia bacteriana. Consulta a un profesional de salud.
7. ¿Cuándo buscar atención médica?
Consulta a tu médico si tienes síntomas de influenza y perteneces a un grupo de riesgo, o si la fiebre dura más de 3 días. En las personas de riesgo, el tratamiento antiviral indicado por un médico es más eficaz cuando se inicia dentro de las primeras 48 horas de síntomas.
Acude de inmediato a un servicio de emergencia si se presenta alguno de estos signos de alarma:
● Dificultad para respirar o respiración muy rápida.
● Dolor o presión persistente en el pecho.
● Coloración azulada o morada en labios o uñas.
● Confusión, somnolencia excesiva, dificultad para despertar o convulsiones.
● Fiebre o tos que mejoran y luego regresan o empeoran.
● Empeoramiento de una enfermedad crónica.
● En niños: las costillas se hunden al respirar, rechazo a beber líquidos, no orinan en más de 8 horas, o están muy irritables o decaídos.
La atención oportuna puede evitar que una infección respiratoria se convierta en una complicación grave.
Vacunarse contra la influenza no es solo un cuidado personal: es una forma de proteger a tu familia y a las personas más vulnerables de tu comunidad. Si perteneces a un grupo de riesgo o convives con alguien que pertenece a él, vacúnate esta temporada: agenda tu vacuna en Centrales Médicas Veris.
8. Fuentes consultadas
- Ministerio de Salud Pública del Ecuador. Información general – Influenza. https://www.salud.gob.ec/informacion-general-influenza
- Organización Mundial de la Salud. Gripe (estacional): nota descriptiva. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/influenza-(seasonal)
- Organización Panamericana de la Salud. Influenza. https://www.paho.org/es/temas/influenza-gripe
- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Influenza (gripe). https://espanol.cdc.gov/flu/