Uno de los referentes más importantes en el abordaje psicológico del insomnio es el Dr. Charles M. Morin, investigador y especialista en medicina conductual del sueño, cuyo trabajo ha sido fundamental para el desarrollo y aplicación de la Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I).
La TCC-I permite comprender que el insomnio no debe abordarse únicamente intentando conseguir que la persona “se duerma”, sino trabajando los factores cognitivos y conductuales que pueden estar manteniendo el problema.
Desde la psicología, esto resulta especialmente importante porque no solamente trabajamos sobre el comportamiento del sueño, sino también sobre lo que la persona piensa, anticipa y siente cuando llega la noche.
Y aquí quiero compartir una idea que considero fundamental en consulta:
La regla de oro: no conviertas la cama en el lugar donde luchas contra el sueño
Una de las recomendaciones centrales de la TCC-I es que, si no puedes dormir, no permanezcas en la cama luchando contra el insomnio.
La cama debe volver a asociarse con dormir, no con preocuparse, pensar, mirar el reloj, revisar el teléfono o desesperarse porque el sueño no llega.
Si estás despierto y notas que no puedes conciliar el sueño, levántate, cambia de ambiente y realiza una actividad tranquila con poca estimulación. Regresa a la cama cuando aparezca nuevamente la somnolencia.
Esta regla puede parecer sencilla, pero psicológicamente tiene un enorme significado.
Porque cuando permanecemos durante largos períodos en la cama despiertos y preocupados, podemos terminar aprendiendo una asociación:
cama = estar despierto + pensar + preocuparme + intentar dormir.
El objetivo terapéutico es ayudar al cerebro a recuperar otra asociación:
cama = sueño + descanso.