La gastroenteritis es una inflamación del estómago y el intestino que casi siempre se resuelve en casa. Lo que importa es distinguir el malestar esperable de las señales que piden atención médica.
Diarrea, vómito, dolor abdominal y a veces fiebre. El cuadro aparece de forma brusca y la mayoría de las personas mejora en pocos días sin necesidad de medicamentos.
El riesgo real no suele ser la infección, sino la deshidratación que la acompaña. Por eso el cuidado en casa se concentra en los líquidos, y la atención médica se vuelve urgente cuando esos líquidos ya no se pueden retener.