La tiroides regula la velocidad a la que trabaja el cuerpo. Cuando se altera, los síntomas se parecen tanto al estrés o al mal dormir que suelen pasar meses antes de la consulta.
Cansancio, frío cuando nadie más lo tiene, piel seca, estreñimiento, cambios de peso o de ánimo. Por separado cada uno tiene mil explicaciones; juntos y sostenidos en el tiempo apuntan a la tiroides.
La buena noticia es que revisarla es sencillo: un examen de sangre basta para saber si la glándula está trabajando como debe.