
La diabetes no es solo “azúcar”: por qué entenderla mejor importa
Identifica síntomas y riesgos de la diabetes y conoce cómo un diagnóstico temprano ayuda a prevenir complicaciones.
Dr. Christian Cando
La diabetes es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en el mundo. Su prevalencia global bordea el 22 %, el doble que hace 30 años. En Ecuador, cerca del 7 % de los adultos vive con esta condición. Aunque es común, aún estamos a tiempo de prevenirla y evitar sus complicaciones.
Contar con información clara y agendar una cita médica a tiempo permite identificar riesgos, detectar la enfermedad de forma temprana y recibir el acompañamiento adecuado para su control.
En este artículo encontrarás una explicación clara sobre qué es la diabetes, cuáles son sus síntomas, cómo se diagnostica y por qué es importante tratarla oportunamente.
¿Qué es la diabetes?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la diabetes como una elevación prolongada del azúcar en sangre. Esto ocurre por una deficiencia en la producción de insulina o por problemas en su acción.
Cuando la glucosa se mantiene alta durante mucho tiempo, puede afectar distintos órganos del cuerpo. Entender qué es la diabetes es el primer paso para reconocerla y actuar oportunamente.
Reconocer qué condiciones y hábitos pueden aumentar la probabilidad de desarrollarla es clave. Entre los factores de riesgo se encuentran la obesidad, el sedentarismo, la alimentación alta en azúcares, la genética y etapas especiales como el embarazo. Comprenderlos permite tomar decisiones más informadas y reducir el riesgo a tiempo.

¿Cómo se diagnostica?
Para confirmar la diabetes, se necesitan al menos dos resultados positivos de las siguientes pruebas:
- Glucemia en ayunas: niveles > 126 mg/dl
- Glucosa al azar con síntomas: > 200 mg/dl
- Hemoglobina glicosilada (HbA1c): > 6.5
- Prueba de tolerancia oral a la glucosa: valores elevados a las 2 horas después de ingerir 75 g de azúcarSe adapta fácilmente a distintos estilos de vida.
Estas pruebas deben realizarse en un laboratorio con estándares de calidad.
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Síntomas tempranos
La diabetes suele iniciar con señales que pueden pasar desapercibidas porque se confunden con cansancio o cambios en la rutina. Sin embargo, estos primeros síntomas son importantes porque indican que el nivel de azúcar en la sangre está empezando a descontrolarse.
Entre los síntomas tempranos más comunes se encuentran: mucha hambre, mucha sed, orinar con frecuencia, cansancio, pérdida de peso sin causa aparente y menor agudeza visual.
Aunque parecen leves, estos signos son la primera alerta de que algo no está funcionando bien en el organismo. Detectarlos a tiempo facilita un diagnóstico temprano y evita complicaciones en el futuro.

Síntomas avanzados
Cuando la diabetes no se detecta o no se controla durante mucho tiempo, el nivel elevado de azúcar empieza a afectar diferentes órganos y sistemas del cuerpo. Esto puede manifestarse en señales más serias que indican complicaciones en progreso.
Entre los síntomas avanzados se encuentran: pérdida de visión (ceguera), dolor en las piernas, dolor al orinar, disfunción eréctil, dolor en el pecho, desorientación, cambios en la coloración de los pies, heridas que no cicatrizan y orina con espuma.
Estos signos son una alerta importante de que la enfermedad ha avanzado y requiere atención médica inmediata para evitar daños mayores.

Tratamiento
El tratamiento de la diabetes tiene como objetivo mantener los niveles de glucosa dentro de un rango adecuado para evitar complicaciones. Para lograrlo, el médico puede indicar distintos tipos de medicamentos según la necesidad de cada persona.
Las opciones incluyen:
- Medicamentos orales, que ayudan a regular la glucosa disminuyendo su absorción, favoreciendo su eliminación a través de la orina o apoyando el control del peso.
- Insulina, indicada cuando los niveles de azúcar permanecen elevados a pesar del tratamiento oral o cuando el cuerpo no produce la cantidad necesaria.
Estos tratamientos están disponibles en las centrales médicas Veris y deben ajustarse bajo supervisión profesional. Cuando la diabetes no se controla adecuadamente, puede progresar y causar daño en distintos órganos, por lo que es fundamental mantener un seguimiento médico constante.
Complicaciones de la diabetes
Cuando la diabetes no se controla adecuadamente, el azúcar elevado en sangre puede causar daño progresivo en varios órganos, como:
- Corazón
- Ojos
- Riñones
- Nervios
- Vasos sanguíneos
Ese daño puede derivar en complicaciones como:
- Pie diabético
- Ceguera
- Infartos
- Infecciones frecuentes
- Daño renal que puede requerir diálisis
La diabetes no se trata solo de “azúcar alta”; es una condición que requiere seguimiento y control. Mantener hábitos saludables, realizar chequeos periódicos y buscar orientación profesional son pasos clave para prevenir complicaciones y cuidar tu bienestar a largo plazo.
Si tienes factores de riesgo o presentas alguno de estos síntomas, agendar una cita médica puede ayudarte a recibir un diagnóstico y acompañamiento adecuados.